Entrevista con Román Sanz Mouta

by - junio 19, 2019


Román confiesa en esta entrevista que su mejor fragmento temporal para escribir es recién levantado, aún con los influjos oníricos, al amparo de buena música rock, sin estar todavía contaminado por la realidad y el día a día. Otro dato interesante que nos cuenta es que, para anotar ideas o desarrollar escenas simplificadas, siempre va armado con papel y pluma y que los relatos los suele escribir durante sus interminables viajes en tren.


¿Cuándo comenzaste a interesarte por ser escritor?

Pase una fase de temprano de intenso lector, como buen niño solitario, donde la compañía eran los libros, modernos y clásicos, incluso muy por encima de mi edad y comprensión. Busqué y devoré todo tipo de textos y géneros para encontrar los afines. Y ya tardío, sobre los diez años, viendo las primeras carencias en mi pasión, creí poder hilvanar ideas para crear los mundos y las historias que me gustaría leer y vivir.


¿Qué personas influyeron en ello?
Nadie en persona o de trato directo. Me influyeron más las bibliotecas y los autores y autoras que leía que la familia y la gente en general.


¿Lo mejor y lo peor de ser escritor?
Lo mejor: la satisfacción cuando terminas un texto dando forma perfecta a la idea obsesiva que lo inició. Leerlo y sentirse orgulloso de toda y cada parte del sentido, de sus giros, personajes y diálogos, escenas, clímax y conclusión. Es como un orgasmo que te deja exhausto y vacío.
Lo peor: la parte de buscar editorial, con su lluvia de rechazos e ignorancia, y la cruda competencia en redes y publicidades profesionales o aficionadas en este masificado mundo literario. El escritor o escritora ahora ejerce también de agente, editor, corrector, publicista… Es demasiado, y genera cansancio y hastío.


«...me parece que quienes trabajamos el tema, con mayor y menor talento o acierto, tenemos la obligación y responsabilidad de compartir los trucos y el ensamblaje de cada texto, que sirve como referencia a futuros creadores y creadoras.»


¿A quiénes consideras tus maestros?
Maestro es una palabra demasiado grande. Y hay que desligar, en muchos casos, al autor o autora de su obra, sobre todo en este tiempo de masificación de información por las redes sociales. No me interesa la vida personal de escritores, quizá si por importancia histórica de algunos clásicos. Pero si tuviere que escoger, me quedaría con Julio Verne, H.P. Lovecraft, Julio Cortázar, E.A. Poe o W.H. Hodgson.


 ¿A quiénes admiras en la actualidad?
De los vigentes, sigo a Stephen King o Dan Simmons entre otros muchos y muchas. Pero están surgiendo grandes voces en el panorama, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera, con recorrido ya notable algunos y algunas. Joe Abercrombie, Joe Hill, Sarah Pinborough, Caitlín R. Kiernan o David Mitchell destacan sobre manera. Y en castellano, Emilio Bueso, Guillermo Vazquez Estiballes, Tony Jiménez, Santiago Eximeno, Alfredo Álamo, Mónica Ojeda, Mikel Santiago, Jesús Cañadas… Sigo a muchos en diferentes estratos y me gusta descubrir diversa literatura, pero de eso a la admiración, queda un rato. Aunque como escritor todo lo leído sirve para aprender y evolucionar.


¿El género que escribes es el favorito de tus lecturas?
No exactamente. Me gusta mucho la literatura de terror, que espero tenga un giro acorde a los tiempos actuales pues el susto y el miedo están obligados a forzar un paso adelante. Y busco obras que me seduzcan, que me desafíen como lector, que sean transgresoras. En ese sentido sí es muy parecida mi demanda y voracidad lectora a la producción de ideas propias. Pero yo busco fusionar géneros y saltarme normas, implicar al lector desde el inicio, crear mundos inmersivos y casi interactivos para su deguste, y eso produce que cada texto, sea en relato o novela, abarque muchos géneros y corrientes. Creo que compartimos la responsabilidad de convertir la lectura en una experiencia, vivirla y sentirla dentro, interiorizarla, hacer al lector partícipe y protagonista, que anhele el momento en que va a regresar a la novela, al mundo donde en verdad quiere estar. Ese es el pacto y premisa: yo te ofrezco una historia inverosímil, pero le voy a dar coherencia, de inicio a fin, y no te voy a decepcionar.




De todas las obras literarias ¿cuál es tu preferida? ¿Por qué?
Es difícil elegir tanto una sola obra como un solo autor o autora. Mi curiosidad ha tenido ciento madres y padres. Por eso buceo tanto en el relato, ajeno y propio, porque te permite conocer universos condensados en pocas líneas o páginas, con toda la trama de una novela circunscrita a reducido espacio, lo que le aporta un valor inmenso.
Pero siendo fiel a la pregunta, creo que Viaje al Centro de la Tierra. Una aventura clásica que me estimuló para buscar mis propias sendas.


¿Cómo es el ambiente literario en tu país con respecto al género del que escribes?
Si entro en el género de aventura de terror o surrealismo (con tendencias oníricas, lisérgicas, sátiras y esperpénticas), creo que se está produciendo un avance. Hay varias editoriales específicas, pequeñas pero de buen trato y que apuestan por esta emergente ola, donde se pueden encontrar ficciones estupendas, bien seleccionadas, editadas y contadas. Pero el miedo o misterio y toda esa obra que no encaja en la filosofía del puro Best Sellers sigue siendo marginal a la vista de la mayoría, estén en una parte y otra de la barra literaria. Hace falta que se arriesgue más con textos provocativos, fuera de lo cotidiano, que generen un sentir en el lector. Y nos queda mucho para alcanzar a otros países más adelantados en su apertura de mentes.


¿Estás trabajando en algún proyecto recientemente?
Sí, siempre. A parte de mi caudal de relatos, breves inspiraciones que debo arrancar de raíz como un aguijón inesperado y trasladarlos a papel o pantalla, estoy en la parte final de una novela ciclópea que quiere, dentro de mi propia voz y estilo, homenajear a esos ya mencionados Lovecraft, Cortázar, Cervantes y Verne. Una aventura de terror que espero ofrecer a mis correctores y lectores cero a lo largo del verano. Sé que es un texto muy arriesgado por sus formas y concepción, pero creo puede sobresaltar a los futuros comensales del mismo. Y crearse incluso un hueco en el exigente e inestable mercado.


¿Cuánto tiempo consideras el adecuado para gestar y escribir una novela? ¿Por qué?
Depende de la idea y lo retorcida que esta sea. Las hay que vienen paridas linealmente, para sólo lanzarse a escribir y rematar cuando la psique lo pida. Y existen otras que ya germinan enrevesadas, que necesitan de paciencia para encontrar cada una de sus rutas, de sus secundarios, enlazar las subtramas y dar coherencia y verosimilud a cada acto o elipsis. Por regla general, las novelas cortas, en redacción, me llevan unos seis meses, y las largas entre año y año y medio. Pero con proceso de correcciones por medio, ninguna exige menos tiempo de los dos años.


«La buena selección de editorial, estudiar qué publican y qué quieren, preparar bien tu propuesta editorial… es vital para empezar a empujar unas puertas gigantes y demasiado pesadas, pero que deben ser abiertas.»


¿Te consideras un escritor mapa o un escritor brújula?
Estoy más cerca del llamado “escritor de brújula”, me suelo dejar llevar, cambiar cosas sobre la marcha, aportar o recortar interpretaciones, dejar que los personajes crezcan o mengüen según sus méritos. Es cierto que hago una pequeña planificación (no siempre, y en relato apenas), y que intuyo cierta suerte de finales divergentes. Pero al final el texto se crea y recrea a si mismo conmigo como simple ejecutor de letras. Reconozco que me gusta la improvisación por inspiración, y la cuasi escritura automática, ergo.


¿Por qué decidiste publicar con un sello editorial y no autopublicarte?
En este caso, creo que me considero de la vieja escuela. Me gusta tener el respaldo de una editorial detrás, que exista filtros de calidades y correcciones, que tengan contactos para darle una posibilidad de visibilidad en el circuito. El poder participar en firmas, ferias o festivales desde el nombre de la editorial. Pero con la masificación de las mismas, es muy difícil encontrar lugar para todas, y hay que usar el mismo filtro en modo bidireccional para con ellas que ellas con el autor. La buena selección de editorial, estudiar qué publican y qué quieren, preparar bien tu propuesta editorial… es vital para empezar a empujar unas puertas gigantes y demasiado pesadas, pero que deben ser abiertas. Tampoco me he cerrado a la auto publicación, pero la veo más para cuentos o relatos, y para mover antologías con muchos autores y autoras en danza que controlen las redes sociales. Porque mi gran lacra es mi limitación en lo virtual dentro de la red de redes, y la poca empatía que me causa dentro me mi asocialidad digital (aunque me esfuerzo por mis obras); me muevo mejor en los encuentros y charlas vivas y directas.


¿Cuánto tardaste en concebir tu primer libro?
La primera novela está aún inédita en un cajón, cuando era un iluso principiante (sigo principiante, pero menos iluso; mas realista y desgastado). Le dediqué todo mi tiempo a su creación, pero muy poco a la corrección (sobre todo ajena). Y salió a volar con dirección a los grandes sellos, que lo vieron como lo que era, algo en bruto y con mucho trabajo por delante e impublicable en esas condiciones. Todo aquello me llevó quince meses para luego caerme con todo el equipo, rearmarme y reconstruirme, y empezar a estudiar cómo ser un verdadero escritor (aún estoy en camino).


¿Existe un horario propicio para ponerte a componer y escribir? o ¿cualquier momento del día es ideal?
Sí rotundo. Mi mejor fragmento temporal para escribir es recién levantado, aún con los influjos oníricos, al amparo de buena música rock, sin estar todavía contaminado por la realidad y el día a día. Así creo las pautas sobre todo en le modo novela. Para anotar ideas o desarrollar escenas simplificadas siempre voy armado con papel y pluma. Y los relatos me suele gustar escribirlos durante mis interminables viajes en tren.


¿Prefieres escribir en silencio o con música?
No me afecta gran cosa, pues suelo concentrarme de tal manera que me evado del exterior, pero es cierto que pongo música porque refuerza la sensación de aislamiento, y porque esa música adecuada se enraíza con la idea que elaboras.





¿Sueles corregir tus propios relatos o una vez escritos, simplemente los publicas?
Ese el es pecado de la inexperiencia. Hace falta revisar y corregir cien veces. Primero formal y ortotipográfica, después de coherencia y verosimilitud, y luego entregar el texto a lectores cero y correctores. Para que con esas anotaciones de vuelta, se haga la penúltima (porque una obra siempre está en proceso de mejora) corrección propia y ya se considere digno de publicar. Ese es el denso proceso para que el relato conozca su verdadero valor.


¿Consideras importante el proceso de corrección de un libro? ¿Te ha causado alguna complicación?
Es vital, como comento en las preguntas anteriores. Uno, como autor, de tanto repaso queda ciego a determinados errores, por muchas veces que leas y releas. Además, me gusta cuidar la sonoridad de cada relato, y no usar según que fórmulas o lugares comunes, a parte de evitar las reiteraciones. Se une a que mi estilo forma frases o párrafos complejos y enrevesados, así que necesito ojos externos para dar la verdadera medida del texto. La suma de muchas opiniones, en lo positivo y negativo, enriquecen el texto. Y tengo de la suerte de contar con un círculo literario afín donde podemos mostrar, corregir y ser corregidos sin amabilidad.
Recomiendo vivamente que se busquen lectores cero y correctores aficionados. Y que la editorial tenga su propio corrector o correctora. Son necesarios los filtros para que al mercado llegue una novela de calidad.
Como problema, que los correctores profesionales cobran dinero, y ni siempre es posible. Y que en determinados entornos, los escritores no nos movemos en atmosferas literarias y cuesta tener voces críticas y veraces que sepan sobre lo que hablan. ¡Buscad!


¿Qué autor recomendarías y por qué?
De nuevo me puede el querer nombrar a muchos autores, amigos y amigas incluso. Pero me quedaré con un titán que se está haciendo lugar: Guillermo Vázquez Estiballes. Está presentando su tercera novela, “Las Escamas del Primigenio”, segunda de una saga. Es una persona con una sensibilidad especial, no solo para la escritura, sino en el trato. Y es capaz de adentrarte en el más ignoto y ominoso terror subjetivo de Lovecraft, como en una historia de tremenda crudeza y agonía para con el maltrato que resulta su obra “Imagina que eres Dios”. La forma en que desarrolla sus personajes, todos únicos y especiales, tengan una frase o el protagonismo, y la habilidad para tejer la trama con sus saltos temporales, lo convierten en un posible referente futuro y autor de culto.


«Recomiendo vivamente que se busquen lectores cero y correctores aficionados. Y que la editorial tenga su propio corrector o correctora. Son necesarios los filtros para que al mercado llegue una novela de calidad.»


¿Puedes contarnos algo sobre tu último libro?
Puedo hablar sobre la próxima novela que se publicará a finales de este 2019; Benceno en la Piel. Es una ficción transgresiva; una novela de humor y apocalipsis localizados en el espacio y tiempo de la Semana Negra de Gijón (evento literario por excelencia). Un virus artificial, macerado durante años en el arcaico y faraónico proyecto del Metrotren, es ejecutado durante el festival, provocando las más diversas transformaciones. La ciudad queda aislada, y el grupo de protagonistas debe elegir entre huir o encontrar el origen de la plaga.

Un delirio de terror casi zombie (que no son zombies) intenso y visual, lleno de contagios, situaciones dantescas, referencias culturales e imposibles personajes entre bambalinas de literatura. Una novela de acción y verbo impulsivos, irracionales (¿en apariencia?). Donde las reacciones y la progresión del caos acaban por atrapar, no sólo a los protagonistas, sino también al lector (siempre partícipe).



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