ENTREVISTA A GUSTAVO SIERRA

by - diciembre 06, 2019



Admirador de la cultura "Lovecraftiana", Gustavo decide abandonar la postura de espectador y se lanza a la aventura de escribir, encontrando en el camino no solo momentos amargos, sino también verdaderos destellos de plenitud. Nos habla sobre eso y más en esta interesante entrevista.

1.- ¿Cuándo comenzaste a interesarte por ser escritor? ¿Qué personas influyeron en ello?


El gusanillo me entró hacia los 15 ó 16 años. Entonces leía mucho a Tolkien y a Lovecraft, como es natural, y me entraron las ganas de hacerlo yo también. Mis primeros intentos fueron un fracaso, así que lo dejé aparcado durante mucho tiempo, hasta hace relativamente poco, cuando una historia me empezó a rondar la cabeza y pensé que merecía la pena que cobrara forma.


2.- ¿A quiénes consideras como tus maestros? ¿A quiénes admiras en la actualidad?

Como digo arriba, Tokien y Lovecraft fueron excelentes primeros contactos: el primero por tener una escritura muy sencilla, pero muy bella, y el segundo por esa maestría en describir un ambiente de terror incomprensible. Luego he ido ampliando y me he fijado en autores “más adultos”, como pueden ser Victor Hugo, Dostoievski y Faulkner, en cuanto a novela; también Luis Martín-Santos: me impresionó su Tiempo de silencio. Y luego, de otros campos, tengo a Bertolt Brecht como referente estético, a García Lorca como máximo exponente de la poesía en castellano, Antonio Machado y su teoría de la universalización del sentimiento… De todos ellos saqué alguna enseñanza a la hora de escribir: principalmente, el distanciamiento: una manera de referirse a algo sin señalarlo directamente; formas alternativas a la narración lineal; y la sutileza a la hora de tratar temas sociales: aprendí que es mejor que subyagan como contexto, de manera que acaben convirtiéndose en el hipertexto.
Confieso no leer demasiada literatura actual, pero, a parte de los escritores ya consagrados, me gustaría mencionar a dos autores poco conocidos, pero de gran calidad, que han tenido bastante influencia a la hora de ponerme a escribir y decidirme a publicar. El primero, José Palacios: un actor ya retirado que ha escrito una muy interesante saga egipcíaca, que me aconsejó escribir de manera que el lector se meta en la piel del personaje; y Cristina Bermejo Rey, una autora que ha mezclado temática romántica y de terror, y ha sido mi guía a través de los recovecos del mundo editorial: no solo ha sido la lectora 0, sino que también fue quien me animó a escribir, a pesar de mi cerrazón hacia ello.
«Me gustan las lecturas que tienen ese trasfondo que te explica por qué una persona se comporta de esa manera y no de otra, cómo eran o son las relaciones sociales de la época»

3.- ¿El género que escribes es el favorito de tus lecturas?

Depende de cómo lo enfoquemos. Si consideramos mi libro como novela negra y policíaca, confesaré que no es mi tema favorito de lectura, pero sí es uno de los que más me gustan en cine clásico. Pero si lo consideramos con cierta temática social, ahí admito que sí: me gustan las lecturas que tienen ese trasfondo que te explica por qué una persona se comporta de esa manera y no de otra, cómo eran o son las relaciones sociales de la época, etc.


4.- De todas las obras literarias ¿cuál es tu preferida? ¿Por qué?

Es difícil quedarse solo con una. Por géneros, en novela me quedaría con Los Miserables de Victor Hugo, porque es un libro que habla de una esperanza de redención de la humanidad y tiene ese componente social que subyace durante la narración. En poesía, Poeta en Nueva York de Lorca me parece insuperable, por sus tremendas imágenes y sentidos, y, una vez más, por su trasfondo de denuncia. En teatro me es más difícil escoger: Lorca, Brecht, Valle-Inclán, Shakespeare, Buero Vallejo…, cualquier obra que trate de las grandes pasiones humanas. Y, en cuanto a ensayo, El hombre unidimensional de Marcuse me parece esencial para comprender la sociedad contemporánea.


5.- ¿Cómo es el ambiente literario en tu país con respecto al género del que escribes?

Lo cierto es que lo desconozco. Es cierto que la novela negra y policíaca está algo en alza, gracias a ciertos autores, pero no era algo en lo que me fijé a la hora de ponerme a escribir: sencillamente tenía una historia que encajaba en ese género, pero no pensé en encasillarla.


6.- ¿Estás trabajando en algún proyecto recientemente?

Estoy revisando dos novelas que escribí a modo de spin-off de esta primera, mientras buscaba editorial. En esta ocasión son dos historias de amor, pero con un trasfondo social importante también.


7.- ¿Cuánto tiempo consideras el adecuado para gestar y escribir una novela? ¿Por qué?

Eso siempre depende de cada uno. Suelo tardar poco porque ya tengo las grandes líneas en mi cabeza, así que solo tengo que construir puentes entre ellas. Puedes tardar una semana, un mes o un año o lo que sea en gestártela y escribirla, depende de tu modo de trabajo, pero el trabajo más arduo viene después: ponerla a prueba, revisarla, dársela a gente de confianza que tenga una cierta idea, para encontrar los fallos gramaticales y de estilo, además de los hilos sueltos, los huecos argumentales y la coherencia de la obra.


8.- ¿Te consideras un escritor mapa o un escritor brújula?

Generalmente, mapa: cuando me pongo a escribir suelo saber ya cómo va a acabar y cuáles van a ser los momentos cruciales. Sin embargo, para llegar del punto A al punto B, necesitas la brújula para no perderte en el trayecto: forzar la creatividad y la imaginación. Supongo que al revés también pasaría, solo que quien es más brújula tendrá que revisar el mapa que ha trazado desde que comenzó hasta que terminó.


9.- ¿Por qué decidiste publicar con un sello editorial y no autopublicarte?

Fue un golpe de suerte. Mi máximo respeto para quienes, bien porque no encuentran la editorial adecuada, son rechazados por sistema o prefieren gestionar todo ellos mismos, se inclinan por alguna plataforma de autoedición; pero yo quería, por vanidoso que suene, el libro físico y disponible. Sin embargo la búsqueda era dura: rechazos o silencio, cuando no la oferta de coedición: recibí ofertas muy válidas y muy dignas, a parte de las que todos ya nos conocemos (libros a medida dependiendo de lo que pagues, decirte que no es coedición pero verte obligado a comprar un mínimo de ejemplares, nula promesa de promoción y cobertura…), pero no podía permitírmelo. Así que me puse un plazo: si en un año nadie se atrevía a publicarla, recurriría a la autoedición. Pero entonces Libros Indie se cruzó en mi camino: les gustó el libro y estaban dispuestos a publicarlo sin cobrarme nada por ello.


10.- ¿Cuánto demoraste en concebir tu primer libro?

Fue un proceso muy fugaz, en parte porque ya tenía la historia muy bien formada en mi cabeza. En realidad iba a ser un relato corto: empecé a pensar en una historia sobre un ex torturador franquista y me dieron unas ganas terribles de ponerla sobre el papel; pero, a medida que lo escribía, el relato me pedía más. Me llevó una semana confeccionar el primer borrador.


11.- ¿Existe un horario propicio para ponerte a componer y escribir? o ¿cualquier momento del día es ideal?

En principio cuando puedo, pero descubrí que, en mi caso, si lo dejaba para casi el final del día, cuando ya hubiera acabado mis tareas diarias, tendría muchas más ideas y más ímpetu para escribir.


12.- ¿Prefieres escribir en silencio o con música?

Me da un poco igual: generalmente siempre hay ruido de fondo, que no depende de mí a veces. De hecho, no suele gustarme el silencio absoluto.
No obstante la música puede suponer un combustible a la hora de escribir una cierta escena. Por ejemplo: en uno de mis borradores me estaba costando un poco describir lo más vívidamente posible un cuadro de emociones fuertes, así que recurrí a Queen y su “Who wants to live forever?” y aquello cobró una dimensión más profunda.


13.- ¿Sueles corregir tus propios relatos o una vez escritos, simplemente los publicas?

Siempre corrijo porque siempre hay algo que corregir. Además trato de que otra persona lo haga también porque a mí se me escaparán cosas (como a cualquiera): puedo estar seguro de haberme expresado bien, pero si quien me lo está corrigiendo me dice que le chirría la expresión o que parece otra cosa, le hago caso, porque está leyendo como lectora y no como autora.


14.- ¿Consideras importante el proceso de corrección de un libro? ¿Te ha causado alguna complicación?

Creo que es el más importante en cierto sentido, porque ahí verás si tu libro funciona o no. Ninguna producción, literaria o no, te va a salir a la primera: lo que obtendrás será un borrador o un boceto al que tendrás que darle nuevas pinceladas; entonces viene el momento de evaluar todo el contenido y de cuidar que no haya errores gramaticales y sintácticos muy graves (puede ser causa o excusa de rechazo editorial), de los que nadie está exento. Soy partidario de hacer esto mientras lo escribes y luego, una vez has acabado, varias veces, aunque aquí entra en juego un factor de riesgo, y es que a la tercera vez que te releas, es probable que ya no te guste tanto tu libro, por lo que conviene espaciar las revisiones. Además, lo importante, por supuesto, es que alguien te ayude, y ser sumamente cuidadoso, porque no todas las editoriales cuentan con correctores: algunas te lo dicen con plena sinceridad, pero otras eluden esta información. Hay que ser consciente de que, haya correctores o no, el responsable del contenido y la forma del libro es el propio autor a la vista del público (y, la mayor parte de las veces, con razón).
La complicación suele venir a la hora de conferirle la coherencia, si descubres que puede haber fallos argumentales o hilos sueltos, porque, a menudo, son muchos elementos a tener en cuenta que dependen unos de otros, y, al mover o eliminar uno, hay que examinar que al resto no le afecte la medida tomada o, en caso contrario, considerar su modificación o incluso eliminación. Pienso que una novela es mitad creatividad y mitad lógica (coherencia), igual que el cerebro humano.


15.- ¿Qué autor recomendarías y por qué?

De los clásicos ya he hablado, así que recomendaré a alguien actual. Cristina Bermejo Rey es una autora que escribe desde la honestidad, sin pretensiones, y es capaz de conseguir escenas y relatos muy hermosos.


16.- ¿Puedes contarnos algo sobre tu último libro?

Es un libro recién salido del horno: aún está tierno, pero está teniendo una aceptación muy buena entre sus lectores. Es la historia de un personaje ficticio que está inspirado por una persona real: Guillermo Niño es un antiguo inspector de la policía política franquista que, en su entrada a la vejez, se ve abrumado por varias cosas que le llevan a hacer inventario de su vida. Tiene, por un lado, una obsesión irracional contra un joven vecino por su carácter errático; por otro lado, vive atormentado por un crimen que cometió durante sus torturas como miembro de la brigada política de la policía de Franco; y, finalmente, trata de que no le afecte el hecho de un inminente juicio por esas acciones. Sumémosle a todas estas inquietudes el hecho de descubrir la existencia de un asesino en serie, El Carcelero, que imita sus métodos durante sus crímenes y al que él se dispone a desenmascarar. Cuatro elementos que van confluyendo a medida que la novela avanza y que se entrelazan con sus recuerdos y vivencias pasadas.


17.- ¿Lo mejor y lo peor de ser escritor?

Lo mejor lo voy a describir gráficamente: cuando recibí los ejemplares impresos, empecé a hojearlos, y me detuve en una página, que era de mis pasajes favoritos: justo ahí me di cuenta de lo que había hecho y lo que había logrado, hasta el punto de emocionarme un poco. Creo que lo mejor viene a ser esa satisfacción personal de ver cómo algo que has ideado ha tomado forma, y que va a haber gente que lo lea y a la que probablemente le guste. Quizás sea la parte más bonita: el hecho de que te confirmen que has hecho un buen trabajo, lo cual te anima a seguir y a mejorar.
Lo peor: en cierto sentido, una vez publicado el libro, como no tienes un nombre realmente, es que te sientes un poco solo tratando de moverlo, de que te hagan caso, y no es por algún tipo de vanidad o ambición, sino porque piensas que te has esforzado en ello, que has escrito algo bueno que merece ser leído y que sería una pena que se quedara en el marasmo de cientos de libros, buenos o malos, geniales o pésimos, que se quedan sepultados en el olvido. Además de esto, a veces cuesta poner otra vez los pies sobre la tierra: «He escrito un libro. Bueno, ¿y qué?»; es decir: intentar no abandonarse a la vanidad y recordar siempre que uno es solo uno más entre todos, y no hablo ahora de escritores realmente.


18.- ¿Qué buscas conseguir con tu libro?

No busco gran cosa: para mí es suficiente recompensa que me digan que les ha emocionado, que han llorado aquí, que han reído allá, que no se esperaban ese final… Pero, a veces, cuando oigo las noticias relativas a la temática que trato, la de los torturadores franquistas, pienso que me gustaría que llegara a los que fueron sus víctimas y les dé algún tipo de consuelo, y que sepan que somos muchos los “jóvenes” que conocemos la historia, que no nos dejamos engañar por lo que nos digan, y de ahí otra cosa que incluso ya ha sucedido, y que cuando me lo dicen me pone muy contento: dar a conocer esta parte de la historia a gente que la desconoce totalmente. Es como si hubiera contribuido mínimamente a esa reparación que mucha gente está pidiendo desde hace mucho tiempo.
No suele estar en mi ánimo la venganza y la revancha, aunque debería hacerse justicia de una vez por todas, pero sí creo que es hora de llamar al pan pan y al vino vino y echar abajo ciertos muros de mentiras y exageraciones, y abandonar de una vez por todas ese estúpido argumento de “eso ya pasó, ¿para qué remover heridas?”. Quizás haya que remover heridas para que no vuelvan a producirse ciertas cosas, sobre todo cuando hay heridas que no dejan que se cierren y otras que no dejan que se olviden. Si me dices que este libro va a reabrir esas heridas y generar una conciencia de lo que ocurrió aquí, no hace realmente mucho, estaré contento por haber podido echar una mano.

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